viernes, 16 de diciembre de 2016

Propósitos de 2017

Nunca he sabido tener agenda. En el colegio,  en primaria,  apuntaba los deberes porque me lo mandaban, pero en casa nunca la miraba. En secundaria repetí el proceso por instinto... hasta que fui dejando de hacerlo. Nunca he sabido llevar agenda. Mi cabeza retiene fechas y tareas... a veces, cuando estoy muy liada siento en mi mente mil conexiones... imagino mapas conceptuales y bombillas que se encienden. Recuerdo las fechas de los cumpleaños de mis 13 primos pequeños, de la mitad de los 15 mayores, de mis 5 sobris, de mis amigas, de mis amigos, de mis abuelos, de mis hermanos, de algunos amigos. Conozco los nombres y apellidos de las 58 chicas que somos en clase, de los treinta y muchos menores de la asociación de mis prácticas de sus padres e incluso algunos de sus abuelos. Sé dónde dejé hace una semana las cosas en mi habitación de casa de mis padres y qué prendas he echado esta semana al cesto de la ropa sucia. Sé que tengo que comprar y qué tenemos que comer esta semana porque caduca, lo que me queda por estudiar y qué he dejado hoy sin imprimir para el lunes. Recuerdo como estructuré el examen del lunes pasado y como iba vestida la profesora. Incluso recuerdo como iba vestida mi profesora de inglés del instituto el primer día de clase en primero de eso, que llevaba mi hermana mayor cuando me encontró y la primera frase que me dijo mi tita cuando la vida me la puso por delante

Pero, aunque recuerde tu cumpleaños, el día de tu santo o que ayer hiciste un examen importante no te felicitaré ni preguntaré porque estaré recordando otra cosa o iré corriendo a alguna parte. Me duele la cabeza y me da punzadas. Rindo bajo estrés pero me duele el cuello y llevo tres semanas con ganas de sentarme con una amiga, una café y una ensaimada de nata... pero no me ha dado tiempo.

Me he comprado una agenda. Querido 2017. Solo te pido dos cosas.

1 conservame todo lo que el 2016 me ha dado... porque menos mal

2 Ayúdame a olvidar fechas.

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